miércoles, 6 de julio de 2011

Felicidad Familiar

Quería movimiento, no una existencia sosegada. Quería emoción y peligro, así como la oportunidad de sacrificarme por amor. Me sentía henchido de tanta energía que no podía canalizarla a través de la vida tranquila que llevábamos.
LEÓN TOLSTOI,
Felicidad familiar

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